Recuerdos de una isla no tan desierta: Comino, 1ªparte


En el corazón del Mediterráneo, estrategicamente situado entre Sicilia y África, se encuentra la República de Malta, un archipiélago de siete islas cuyo patrimonio e idiosincrasia constituye un mosaico cultural formado por las presencia de las más diversas civilizaciones a lo largo de los siglos.

Blue Window, uno de los emblemas del archipiélago maltés

Blue Window, uno de los emblemas del archipiélago maltés

Tres semanas explorando esas islas han generado más de un recuerdo imborrable, entre ellos la noche que pasamos mis tres compañeras y yo en Comino.

Estábamos cansadas después de todo el día caminando por la isla de Gozo, pero en vez de regresar a Gzira (isla de Malta), donde nos alojábamos, fuimos a un puestito a comprar agua, pan, un queso típico y algunas frutas. Preguntamos al mercader la mejor manera de llegar hasta la isla de Comino y, siguiendo sus consejos, nos acercamos al puerto a tomar un “taxi”. Tanto durante la espera como durante el viaje nuestras caras eran todo un poema con unas ojeras considerablemente profundas, las mejillas enrojecidas por el calor y el sol, cubiertas de sudor y polvo, pero lo que más destacaba eran cuatro sonrisas de esas que expresan al mismo tiempo felicidad y nerviosismo y que, por mucho que lo intentes, no puedes borrar, como si tus músculos faciales reaccionaran solos a los estímulos.

Llegando al paraíso

Llegando al paraíso

Una noche en una isla ¿desierta?

Comino es la isla habitada más pequeña del archipiélago maltés, con 3,5 km2 de superficie. Aunque lo de habitada es mucho decir, según habíamos leído eran tan solo 4 los residentes permanentes y no había más que un pequeño hotel, es decir, una isla practicamente desierta. Esta idea nos pareció atractiva desde el primer momento y en poco tiempo decidimos que teníamos que pasar una noche allí. Dormir en la playa, bajo las estrellas, en plena naturaleza,encender una pequeña hoguera y disfrutar de la tranquilidad.

Los colores del atardecer

Los colores del atardecer

Sin embargo la isla desierta de nuestras cabezas poco tenía que ver con la isla desierta que encontramos. Hasta tal punto que nuestro primer pensamiento fue “Somos unas pelotudas” cuando nos dimos cuenta de que estábamos cargando con varios litros de agua mientras aquello estaba lleno de chiringuitos donde comprar comida y bebida. ¡Y turistas! Cientos de personas se amontonaban en los escasos metros de arena del Blue Lagoon, la playa más conocida de la isla. Por suerte, la mayoría comenzaban a marcharse así que decidimos aprovechar las pocas horas de luz que quedaban para explorar un poco el terreno, buscar donde dormir y juntar leña para la noche mientras esperábamos a que barcos y turistas se fuesen.

Cuatro aventureras y una vela

Lo de la leña resultó ser una tarea bastante difícil, ¡olvidamos que practicamente carece de vegetación! Pero aún así, obstinadas con encender fuego, conseguimos reunir unos cuantos palos. Lo que seguíamos sin encontrar era un sitio donde “instalarnos”. El terreno es rocoso y la mayor parte de la costa son acantilados, así que antes de que anocheciese por completo decidimos volver al único sitio donde habíamos visto un poco de arena, la Blue Lagoon. Ahí fue cuando definitivamente dimos por perdido nuestro plan de calma, soledad y conexión con la naturaleza: la mayoría de turistas se habían marchado, sin embargo quedaban todavía dos enormes embarcaciones con un montón de luces, música tecno a todo volumen y demás elementos propios de una fiesta en un barco. Sin duda le quitaba magia al momento, pero estar allí no dejaba de ser maravilloso.

Se van, se van... Parece que estos se quedan.

Se van, se van… Parece que estos se quedan.

En la hora que sigue aprendimos mucho sobre el tipo de cosas que no deberíamos olvidar meter en la mochila (en lugar de las seis botellas de agua…). Por ejemplo, un periódico hubiera contribuido a la defícil tarea de encender una hogueras con cuatro palos y un mechero que funciona mal. Con la falta de fuego se hacía todavía más evidente que también habíamos olvidado traer ropa de abrigo y, por primera y única vez en las tres semanas que pasamos en Malta, sentimos frío. Como última esperanza se nos ocurrió ir a pedir unos papeles o algo a la gente de las fiestas que,muy amablemente, nos obsequiaron con una vela… ¡de cumpleaños! Y así fue como las intrépidas aventureras terminamos pasando la noche apretujadas en torno a una velita de cumpleaños enterrada en la arena intentando taparse cuatro con un par de toallas.

Aceptamos vela en pan como hoguera

Aceptamos vela en pan como hoguera

ALBA SALGADO LÓPEZ

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2 Respuestas a “Recuerdos de una isla no tan desierta: Comino, 1ªparte

  1. La verdad es que, como playa, no es la mejor de toda Malta pero sí la más masificada. Al noroeste queda Golden Beach, más grande y con más arena que el Blue Lagoon y con menos gente.

  2. Si, es una pena que la mayor parte de la gente se quede con esa como imagen de cabecera de Comino. No me quiero adelantar, porque lo cuento en la segunda parte, pero al amanecer del día siguiente pude disfrutar de una cara de la isla que creo que casi nadie llega conocer.

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