Busca nada, encuentra todo


Volver al país que ya me había dado tanto. Tantos recuerdos, tantas experiencias. La ciudad más impresionante que conozco: Buenos Aires. Solomillo con el que no se puede soñar en Europa. Una sinceridad de la gente que es casi imposible imaginar. Las cataratas de Iguazú, un milagro. Las viñas de Mendoza. Ver ballenas en Puerto Madryn. Fiestas en Crowbar y Pacha, un autobús por la noche a Córdoba. Volver al país que ya me había dado tanto. ¿No podría ser solo una decepción?

Buenos Aires ha cambiado mucho desde que yo viví allí. ¿O mis recuerdos no son realistas? Sigue siendo fantástico. Lo que es seguro, es que si ha cambiada la economía del país. Mi estilo de vida excéntrico de entonces, no sería más posible. Quizás por eso, ya es más realista.

Una terraza en Buenos Aires: restaurante Las Cabras en Palermo

Mendoza – el paraíso para el amante del vino. Yo podía ir con mi bicicleta cada día por todas las bodegas: Trapiche, Salentein o el menos conocido Tempus Alba? Basta que sea Malbec. Su matrimonio con asado de carne es incomparable.

La bodega del famoso Trapiche, Mendoza

Nunca podía saber que Argentina todo ese tiempo escondía una sorpresa tan grande. Con mi vuelta, cinco años después, he descubierto algo que para mí hace el país más especial: nada. Una grande nada.

Para nada hay que viajar un poco: diecisiete horas con colectivo de Mendoza a Salta. Como costumbre popular argentina, los caminos son desiguales y el aire acondicionado no funciona – eso sin las horas de retraso garantizadas. Llegada a Salta, pero, valió toda la pena el viaje. La ciudad de montaña impresionante no se parece como nada a la caótica y sofocante Buenos Aires.

La ciudad de Salta

Un viajero bravo alquila un coche y descubre la tierra por sí mismo. Y encuentra nada: sin caminos construidos, sin indicadores de ruta, sin otras personas. Solo las formas de los Atlas que te hacen quedar sin aliento. Piedras en siete colores diferentes que pintan el paisaje como un arco iris tangible. Después de eso, desierto. Y de repente un oasis de verde, agua y fauna. Un pueblecito minúsculo. Y montañas otra vez.

Un paisaje con asfalto – curioso…

En un solo día es posible encontrar diez paisajes diferentes. Pernoctar en un pueblo de montaña, y el día siguiente otros diez diferentes. Es lo mas que Argentina me haya dado – y eso quiere decir mucho.

Los siete colores – pero siempre se sigue amar a Barcelona!

El que busca nada, tendría suerte encontrarla. Si encuentras nada, encuentras todo. Si buscas todo, no encuentras nada. En Argentina, nada es mucho. Busca nada, encuentra todo.

JESSE DERKX

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