Día 13: De pequeños percances. Oh my God!


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Sí, ya lo necesitaba. Be happy my friend!

Después de más de 12 días de viaje, el domingo por fin renové mi energía en el templo budista más grande de Europa. Y no es que el mal karma se me esté acoplando en este viaje, sino que después de casi medio mes es muy normal que sucedan cosas día tras día que vayan minando el buen hacer de cada uno.

Como muestra unas cuantas anécdotas que esperemos que sirvan para cualquier viajero. Tomad nota!

Por cierto, contaré el ‘pecado’ pero no el ‘pecador’ para no herir sensibilidades. Aquí van:

– Quedar con una persona para hacer una entrevista y que, después de una hora esperando, darte cuenta de que la entrevistada no sabía que dormías a más de tres horas de donde ella estaba y que hay dos pueblos en Francia que se llaman Montagnac…

– Tener una información equivocada sobre distancias entre varios lugares. Pensar en caminar entre dos pueblos andando por la playa, y después saber que no eran 3 kilómetros lo que los separaba sino más de 30…

– Lo mismo que lo anterior pero alquilar una bici, darte cuenta más tarde y tener que pedalear durante más de cinco horas.

– Desplazarte hasta un pueblo fuera de ruta a más de hora y media, llegar y que la responsable de la oficina de turismo te diga: “ah, no, eso lleva cerrado más de un año, no sabemos cuándo se abrirá”…

– Llegar a una ciudad pensando en ver equis museos y darte cuenta de que ahí no estaban sino que eran en otra ciudad.

– Alquilar una bici, andar unos 15 km con ella y cuando te queda menos de dos kilómetros para devolverla que se te salga la cadena, se rompa una pieza de la rueda y tengas que ir a Decathlon a repararla por unos 65 euros…

– Pasarte la salida de una autopista y tener que hacer más de 200 km por ese descuido para ir a ver un sitio que estaba ‘de paso’.

– Hacer autostop por la noche para llegar a tu camping.

Esperar en un lugar que visitaste más de tres horas desde la hora acordada de recogida, porque tus compañeros habían tomado la carretera en dirección contraria.

– Tener que dormir en un área de servicio porque visitando cosas se te fue la hora y ya no había lugar a alojamiento. Oír pasos alrededor de tu tienda, y que a la mañana siguiente te cuenten que gracias a que un compañero dormía en la furgoneta no nos robaron todo porque intentaron abrirla durante la noche.

Y así una tras otra…

No hace falta ir a países exclusivos para tener aventuras y anécdotas como podéis ver.

Ayer, en los alrededores de Nîmes ya y cada uno en una punta. El Hedonista y la Aprendiz de ruta por restaurantes exclusivos, la Historiadora recorriendo Uzés con el Aventurero. La Intelectual en Nîmes de museo en museo y la Curiosa visitando casas muy peculiares a las afueras de la antigua urbe romana, llamando de puerta en puerta para intentar traer un reportaje con los vecinos.

Como veis la vida sigue.

Ah! Lo olvidaba. Ayer visitamos a lo ‘Willy Wonka de la fábrica de chocolate’, el museo de Haribo y sus gominolas, el equipo salió más dulce que ningún día. Así sucedió, hubo que sacar brillo a los dientes después en las áreas de servicio, aunque nunca más ya para quedarse a dormir. Lección aprendida.

Seguiremos informando…

LA CURIOSA
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4 Respuestas a “Día 13: De pequeños percances. Oh my God!

  1. Lo principal de todo es que continués juntos el viaje. y. lo demás son anécdotas para luego tenerlas de buenos recuerdos.

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